Agradecimientos en torno a una biblioteca

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En la segunda parte de los Comentarios reales, en el libro cuarto de lo que sus impresores rebautizaron como Historia general del Perú, el escritor Inca Garcilaso de la Vega afirma de su trabajo:

“Séame lícito decir con verdad y sin ofensa de nadie, lo que yo vi, que mi intención nunca es otra sino contar llanamente lo que pasó, sin lisonja ni odio, que no tengo para qué tener lo uno ni lo otro.”

Y esto que el Inca vio y relataría con la voluntad de conciliación que le era característica, “sin lisonja ni odio” y con la llaneza y verdad que eligió por estilo, no fue sino la descripción de su comarca natal y del pueblo en ella establecido, el gran imperio de los Incas, así como la entrada en él de los españoles y su conquista. Y lo hará en su calidad de hijo de ambos, primera generación de mestizos que participa por tanto de las dos realidades, las conoce y comparte.

_DSC1636Este escritor de dos mundos deja al morir una biblioteca de la que sus albaceas levantan inventario hasta un total de 188 libros, una cantidad notable y un documento único, dado que no poseemos noticia igual de otros escritores coetáneos. En dicho documento, que felizmente prestó el Archivo de Protocolos de Córdoba, se basa la exposición que hemos comisariado en la Biblioteca Nacional de España, con ocasión de los 400 años de su muerte. La muestra quiere reconstruir esa biblioteca que fuera propiedad del Inca, porque creemos que el mejor modo de celebrar y recordar a un escritor es devolverle sus libros. Toda biblioteca pretende inducir a un recorrido en sus visitantes y traza un relato que cada quien hilvana. José Durand leía en este listado póstumo del Inca la biblioteca de un hombre viejo y cansado.

_DSC1635Nosotros hemos descubierto, en cambio, a un estudioso y pensador infatigable, un humanista lleno de curiosidad hacia las materias más dispares, un lector entusiasta que tenía libros de amigos, obra piadosa y edificante pero también textos prohibidos, relaciones polémicas, costosísimos títulos, manuales prácticos de consulta y lecturas favoritas: la suya debió de ser una biblioteca manejada, cuidada, transitada, querida, como lo prueba que la llevara consigo en su última mudanza de Montilla a Córdoba.

Los tres comisarios de la exposición, Marta, Esperanza y Paul, queremos agradecer:

-Al Archivo Arzobispal de Córdoba y a la Fundación de Amigos de la BNE, por prestar y traernos el legajo donde se hallar el inventario de la biblioteca del Inca. El inventario ha sido transcrito paleográficamente de nuevo y reproducido en facsímil por primera vez en el catálogo de la muestra.

-Agradecemos a los diseñadores de éste, tipos móviles (Imanol y Montse), el cuidado, la delicadeza, y su saber hacer por el catálogo (o libro) bellísimo que nos han regalado.

-Agradecemos también a la Biblioteca Nacional del Perú y a su director Ramón Mujica la digitalización de las páginas de la Historia general de las Indias de Francisco López de Gómara, anotadas por el Inca de su puño y letra, que la exposición enseña por primera vez en España.

-Al Museo Lázaro Galdiano, Museo de Ciencias Naturales y Museo de América (muy especialmente al conservador de este último por su ayuda e indicaciones, Andrés Gutiérrez). Con su aporte se ha podido incorporar a la biblioteca las piezas y objetos que ilustran la parte materna, andina y transatlántica del archivo del Inca

-A los diseñadores de la exposición, PeiPe S.L. (Daniel y Pablo), por cobijar todos estos objetos en la mejor y más hermosa envoltura y por dar color y sensibilidad a la biblioteca.

-Por supuesto, queremos agradecer muy especialmente al equipo de la Biblioteca Nacional (bibliotecarios de las salas Cervantes y Goya), al área de difusión -Sergio, Miguel, Amalia-, y de publicaciones -Emma, Fátima y Carlos-, por guiarnos, aconsejarnos en la tarea. A Carlos Alberdi, director cultural de la Biblioteca, por acoger con confianza plena el proyecto. Desde luego, la exposición no habría podido montarse en otro lugar ni con otros fondos. Le agradecemos por eso a su directora que se haya prestado a este juego de espejos borgiano de alojar, de exhibir una biblioteca dentro de la biblioteca.

-Por último, queremos agradecer a aquellos albaceas amigos -Francisco de Corral, caballero de la orden de Santiago, el canónigo don Manuel Cortés de Mesa y el licenciado Fernández de Bonilla- que un día de abril de 1616 entraron en la casa de Córdoba del Inca Garcilaso y levantaron inventario minucioso de sus últimas posesiones, y entre ellas de aquellos sus libros.

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