Novena sesión: la formación de la música mestiza

DSCN7356En la charla de ayer la profesora Carmen Bernand nos ofreció un recorrido por la formación de las músicas mestizas en la época virreinal. Partiendo de la idea de que la música criolla marca las sociedades coloniales, Bernand expuso que esta música criolla está formada por una triple matriz: la amerindia, la española (sobre todo andaluza) y la negra. Estas tres ramas no son en absoluto incompatibles entre sí, y de hecho todas tenían algunos puntos comunes, como la relación de la música con los rituales, la presencia de un público, la danza, etc. En todos los casos, además, la música se relaciona con la idea de desarraigo: los españoles que viajan a América, los negros que son llevados como esclavos y los indígenas que viven la expropiación de su propia tierra. En las tres tradiciones musicales encontramos un contexto de desarraigo y estos desarraigos presentes en la música, explica la profesora Bernand, convertirán desde muy temprano a la América mestiza en un mundo moderno.

DSCN7349De las tres matrices, la música de herencia española es quizá la más fuerte, sobre todo por la presencia de la guitarra (o la vihuela), que es un instrumento fácil de transportar y que funciona muy bien solo. Por otra parte, la música que viene de España trae un repertorio oral y escrito que resulta muy novedoso en las otras tradiciones musicales y que será completamente transformado en manos de músicos indígenas y negros. Además, el idioma castellano también será relevante para la formación de esta música, pues constituirá un punto de unión dentro de todo el virreinato. Los africanos, que van a llegar a América desde el comienzo de la colonización hasta el final, en un flujo constante, transformarán sistemáticamente la música española, cambiando los ritmos y añadiendo percusión.

La profesora Bernand habló también de los temas que encontramos en esta música, entre los que destaca el amor, o los temas de la vida cotidiana, como en el yaraví Jardinero de amores, del maestro Julio Benavente DíazLa música criolla es posible porque hay improvisación, que en la época se conocía como “diferencias y mudanzas”; desde un ritmo estándar (como por ejemplo el llamado “Gúardame las vacas”) se va improvisando y así se forma esta música moderna. También se destacó la importancia de las jácaras, cuyo éxito en los siglos XVI-XVII se explica quizá por el gusto por lo marginal, pues las jácaras contaban historias de ladrones, prostitutas, etc. Bernand citó varias veces el trabajo de Cotarelo y Mori como fuente indispensable; pueden encontrarlo aquí.

La charla terminó con una reflexión sobre el comienzo de la música barroca y su diferencia con la música polifónica, que es la que se desarrolla en la América colonial gracias a las transformaciones que sufren las músicas negras, indígenas y españolas por sus mutuas influencias. La influencia de la poesía de Luis de Góngora y del teatro de Calderón de la Barca también jugó un papel importante en la formación de los ritmos y letras de la música criolla. Por último, la profesora Bernand insistió en que no se trata de mimetismo, sino de una cierta identificación, es decir, la asimilación de elementos gracias a una base común, y la transformación y el juego entre todas ellas.

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